viernes, 8 de febrero de 2013

El culo limpio...

Para empezar, espero una buena cantidad de visitas a esta entrada porque su titulo -incluyendo la palabra "culo"- así lo garantiza (aunque no se si tanto como "caca" o "conejo").
El título se refiere al sabio refrán que repetía la madre de mi amigo Tomás: "para tener la boca grande, hay que tener el culo limpio".
Y es que nuestros políticos y políticas andan estos días enzarzados en acusaciones mutuas a cuenta de los "papeles de Bárcenas" (que, hablando de culos, nada tienen que ver con el papel higiénico aunque son igualmente "turbios").
La estrategia del PP ante el escándalo es el ya clásico: "y tu más". O sea, negar la evidencia ("salvo alguna cosa") y acusar a la oposición, en este caso al PSOE y a su líder Rubalcaba, de ser -ellos si- absolutamente corruptos.
Claro que, aunque repitan como autómatas las proclamas de su honoralibilidad -a ver si, de tanto repetirlas, acaba creyéndolas la ciudadanía- el mapa de la corrupción política en España está lleno de casos que afectan al partido del gobierno.
Pero en algo tienen razón, y es que la credibilidad del PSOE -en este como en otros muchos temas- está buceando en el fondo de las encuestas. Porque, por mucho que repitan las acusaciones contra el PP, difícilmente podremos olvidar que, en el mapa de la corrupción, también abundan los casos que afectan al principal partido de la oposición.
O sea, ni unos ni otros tienen el culo limpio, a pesar de tener la boca bien grande. Se les llena la boca de "transparencia" mientras echan tierra sobre sus asuntos oscuros, para esconderlos más aún.
Como alguien ha recordado, esto se parece a la película "Atrapado en el tiempo", donde los mismos acontecimientos se repiten un día tras otro sin que parezca posible romper el bucle temporal. De la misma forma, cada día aparecen nuevos casos de corrupción y los partidos repiten cada día  las mismas triquiñuelas: negar lo propio y acusar al adversario.
Creo firmemente -aunque con escasas expectativas- que el bucle no se romperá hasta que los partidos decidan tirar de todas las mantas, sacar a la luz todos los trapos sucios, echar a un lado a todos los corruptos y a quienes consintieron y miraron para otro lado, y dar paso a una nueva generación de hombres y mujeres no contaminados y a una nueva forma de hacer política.
Pero, junto al cansancio, la vergüenza y el aburrimiento por la corrupción política, que nos coloca al nivel de Botsuana en la lista de países corruptos, esta entrada quiere recordar lo que ya he afirmado en otras ocasiones: no es que exista una ciudadanía éticamente impecable junto a una clase política impresentable. Es que dejamos mucho que desear en nuestro nivel general de "Civismo Interior Bruto". Es que llevamos demasiado tiempo auto-tolerando la cotidianidad de la picaresca, la trampa, el chanchullo, el ventajismo... de "baja intensidad". Ponemos verdes a los políticos y políticas que "enchufan" a sus parientes en puestos públicos, pero si podemos enchufamos a los nuestros. Criticamos a quienes evaden impuestos con cuentas en Suiza, pero si podemos pagamos en dinero negro una parte de la compra de nuestras viviendas para pagar menos impuestos, o pasamos de pedir la factura de una reparación doméstica para no tener que pagar el IVA.
No, la ciudadanía tampoco tenemos el culo limpio -aunque existan culos y culos, y distintos niveles de suciedad- y es por ahí por donde hemos de empezar o acabar si queremos romper el bucle: tolerancia cero con la corrupción y las corruptelas. Revolución ética para todos y todas.
Y, si es preciso, reiniciar desde cero el país.  

6 comentarios:

  1. A veces, me da la sensación que ese sentimiento de indignación general no es tan mayoritario, que lo siente una “minoría” y hace una extrapolación al resto. Pero que en realidad hay una inmensa mayoría, [la que les votó] que sigue “necesitando” o “queriéndose” tragar y creyendo a pies juntillas la sarta de mentiras y despropósitos que se lanzan cada día. Personalmente no necesitaba ningún escándalo para desconfiar…

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    1. Pues si, Manel, la sensación de "minoría" también me abruma a veces -aunque siempre ha sido así- más allá del voluntarismo de querer pensar que cada día somos más y más quienes despertamos del sueño.
      La pregunta es ¿hasta cuando va a soportar la "mayoría", qué más tienen que mentirnos y recortarnos para que la indignación estalle por todas las costuras?
      El tiempo lo dirá.
      Gracias, como siempre, por tus comentarios.

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  2. Algunas pequeñas diferencias pueden marcar la diferencia
    (Entre verdades y mentiras)y sin el culo esta limpio o no.

    Hay cosas que pueden parecer iguales pero no lo son. Y el simple hecho de ser conscientes de la diferencia nos puede abrir los ojos a todo un mundo lleno de posibilidades.
    No es lo mismo afición que fanatismo. De lo primero se disfruta y lo segundo nos domina. Esto se ve mejor en los otros que en uno mismo, como pasa con el resto de diferencias que enumero aquí a modo de ejemplo.

    Las metas y las obsesiones también se confunden. No nos damos cuenta de que estamos obsesionados hasta que alguien a quien escuchamos nos ayuda a verlo, a tomar conciencia de que no es lo mismo dedicar la vida a algo que dejar de vivir por conseguirlo.

    Tampoco son lo mismo las verdades que las opiniones. La clave está en el cuestionamiento. ¡Cuántos disgustos nos ahorraríamos si nos planteáramos que podríamos estar equivocados! Es cierto que necesitamos tener opiniones, pero no debemos confundirlas con verdades. Debemos actuar en base a nuestras opiniones, porque hay que actuar, pero no debemos elevarlas al grado de “verdad incuestionable” o nunca podremos rectificar ni aprender.
    Y muy similar es la diferencia entre prejuicio y suposición. El prejuicio no se ve, es tan evidente y real que se hace inapreciable para quien lo esgrime. La etiqueta de suposición abre muchas más puertas, aunque la postura y las acciones sean las mismas, pero la mirada es distinta. Y se ven más cosas.
    La diferencia entre difícil e imposible es tan sutil que muchas veces ponemos la dificultad como excusa para no intentar algo. Esa tal vez sea la clave de que no es lo mismo esperar que pase algo que ir a por ello. Todo son deseos, pero no es lo mismo mirar al cielo esperando que llueva que ir a buscar agua.
    A veces, una única pregunta en esa línea puede ayudar a tomar conciencia de muchas cosas que siempre estuvieron allí, pero no habíamos visto porque pensábamos que eran lo mismo. “Verdades y Mentiras”.
    un beso

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    1. Besos para ti, amigo, que siempre traes palabras sabias.!

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  3. Mi abuela, hoy convertida por mi imaginario en mi estrella polar en esto de intentar ser buena gente, decía aquello de "con la cara lavada y mierda en las rodillas". Hay personas, Fernando, con mierda en el alma. Y, ahí, claro, creen que no se ve.

    Soy mucho más afortunada que toda esta banda, sólo que ellos, pobres, aun no lo saben. A mí me basta con saberlo yo. Me hace feliz.
    Fíjate si soy afortunada que, cada día, recibo regalos.

    El de hoy me lo han envuelto las manos de un músico que escribe poesía. Lo hemos leído juntos, en clase, y he recordado esta entrada durante el silencio que hemos compartido inmediatamente después, hasta recuperar la voz.

    Te lo dejo aquí.

    Y te dejo, también, un abrazo.
    Hasta pronto.

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  4. La historia que nos regalas, Marta, es muy hermosa. Y emocionante, como me gusta.
    Me ha recordado lo que repetía mi padre, aquello de "no es más rico el que más tiene, sino el que menos necesita", y me contaba el cuento de "la camisa del hombre feliz" (que, en realidad, no tenía camisa).
    Creo que lo importante es saber, como tu, que cada día recibimos regalos de la vida y ser capaces de reconocerlos.
    Gracias por tu comentario y por tu abrazo. Otro grande para ti.

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