martes, 23 de abril de 2013

Navegando al pie del Moncayo

Imagínate un pueblecito, blanco y ocre, al pie del Moncayo.
En él, una nave luminosa para el aprendizaje y el encuentro.
En ella, docenas de jóvenes -y no tan jóvenes- navegantes sentados en círculo, unidas sus manos y sus corazones.
Vienen de aquí y de allá, de lugares muy distintos y distantes, y se reúnen para compartir una singladura común de sueños, miradas, emociones, abrazos, ideas, sonrisas, acciones... rumbo a la participación social.
Estas gentes -que se declaran habitantes del planeta Utopía- están convencidas de que el mundo necesita cambiar, que no puede soportar tanta desigualdad, tanta opresión, tanta injusticia... pero afirman que solo puede lograrlo si las personas queremos y si lo queremos juntas.
Y ahora gritan al unísono: ¡SI SE PUEDE!
Pero dicen que, para alcanzar esa meta, ese PODER -que transforma el mundo- no basta con QUERER. Es preciso APRENDER a hacerlo y aprender a hacerlo juntas, .
A ese aprendizaje colectivo le llaman Educación para la Participación y lo viven con pasión: ParticiPasión.
Dicen que los caminos de ese viaje-aprendizaje, pasan por el corazón, la mente y el cuerpo... y recorren el arte y el juego... y avanzan por el diálogo, la palabra y la escucha...
Y lo dicen mientras bailan, se abrazan y disfrutan ("zaragosan").
Porque estas gentes afirman la necesidad del compromiso con el sueño de un mundo nuevo, pero sostienen que ese sueño solo se puede construir con alegría, con amor, con caricias y besos, con mimo y con mimos, con ternura.... y hacerlo de la mano, cuidándose mutuamente, tejiendo complicidades... porque si no es así, no merecerá la pena.
En este viaje -como en el de Itaca- la meta se confunde con el camino.


"Cuando emprendas tu viaje a Itaca 
pide que el camino sea largo, 
lleno de aventuras, lleno de experiencias" 
                                  C. Cavafis 


No hay comentarios:

Publicar un comentario