domingo, 12 de mayo de 2013

Cuadernos de Viaje

Desde hace casi 20 años he venido escribiendo en pequeños cuadernos con tapas de cartón o de cuero, de colores y tamaños distintos, que se han ido acumulando en los cajones de la mesilla de noche mientras amarilleaban sus hojas.
Entre sus páginas hay viejas cartas, fotos, postales y recortes de prensa, letras de canciones, entradas de cine, billetes de metro...
No son exactamente "diarios", porque no pretenden dar cuenta de lo que me ha ocurrido cada día ni han seguido una cadencia constante.
Son más bien "cuadernos de viaje", que me han acompañado en distintos momentos del camino. Recogen pensamientos, sentimientos, paisajes, personajes... las huellas del viaje.
Me han servido, al menos, para dos cosas: poner en papel las ideas y emociones que cruzaban mi cabeza, y, por otro lado, volver la mirada atrás al cabo de un tiempo, observar mis sentimientos, ayudándome a relativizarlos.
En los cuadernos hay un poco de todo, pero en general tienen una cierta música de fondo melancólica. De ello, algunas muestras:

"Miro tus ojos tristes, heridos de dolor y de cansancio. Veo tus manos grandes, las huellas de la lumbre del cigarro, la cicatriz que revela la ira contenida. Y siento que no hay senderos para alcanzar tu centro, para compartir tu duelo. Me veo a mi mismo, emocionado e impotente, incapaz de aliviar tu desesperanza, absurdo y sonriendo. Quisiera que te invada la paz y la ternura, que se vaya el dolor, que llegue la armonía. Y convoco a la luna y a los astros para que se compadezcan de tu pena". (Septiembre 1997. Una visita a Pablo, enfermo, en Campanillas).

"Hay etapas o escalas en el viaje en las que el corazón y la mirada viajan tranquilos, sin miedo, abiertos y dispuestos a todo, sin bulla, sin ansiedades. El tiempo no cuenta entonces. Pero, otras veces, en otros puntos del camino, en ciertos recodos, el corazón se encoge, llega el desasosiego, la mirada se agita, la inquietud y el miedo estiran el tiempo. ¿Es el lugar o es el viajero? ¿Quien cambia?" (Febrero 2002. Una crisis más)

"Esconderme, huir,desparecer. No ver a nadie, no escuchar a nadie, no tener ninguna tarea, ninguna responsabilidad. Que nadie me llame, ni me busque, ni me pida... He querido seguir como si nada, envuelto en la capa de superheroe, sin mirar cara a cara a la herida, negando los problemas... Y el dolor y la tristeza me llenan ahora. Perdido, confuso y sin fuerzas. Con ganas -muchas veces- de llorar, sin atreverme a hacerlo por miedo a que el dolor y el llanto me ahoguen." (Octubre 2008. Tras la muerte de mi madre, de amigos muy queridos, de mi perro, tras el infarto.)

Sin duda, los cuadernos me han permitido enterrar en papel muchas tristezas, ponerles cara y mirarlas a los ojos. Y me han ayudado, sobre todo, para aprender que la vida, al fin, es una sucesión de momentos, unos buenos otros no tanto -yin y yang-, en la que prevalece aquella máxima del cuento sufí: "también esto pasará".
Hace años que no escribo en los cuadernos, tal vez porque ahora cuento con este "cuaderno virtual" que estás leyendo. Me sirve igualmente para expresar pensamientos, sentimientos y emociones... solo que ahora los comparto contigo que, pasas por aquí de vez en cuando, lees estas notas, y callas o dejas tus palabras, tus comentarios, convirtiendo el soliloquio en una conversación amiga.

4 comentarios:

  1. Muy txulo fer.... Muy bonito... Gracias por compartirlo y que podamos leerlo, este "cuaderno virtual" tuyo para mi es muy importante, muxutxus!

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    1. Gracias Maritxu, por tu comentario y por lo bien que me tratas siempre.
      Me encanta que te guste este "cuaderno virtual".
      Ojalá que te sirva no solo para conocerme un poquito mejor a mi, sino también para ayudarte en tu propio caminar, pues al fin y al cabo las personas humanas no somos tan diferentes, y nuestras alegrías y nuestras penas se parecen mucho.
      Es con esa pretensión -un tanto vanidosa- por lo que sigo escribiendo estas notas.
      Un besote grande.

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  2. Me emocionó leer, en su momento, que tu manera de filtrar la vida, con sus dolores y regalos, se parece mucho a la mía. Escribo, en cualquier parte, de cualquier manera, las cosas que me ocurren y lo que me hacen sentir, como si esa fuese mi manera de darles sentido. Mi sentido. Algunas veces he llegado a pensar que es en el momento de escribirlas cuando de verdad existen para mí ... Muchas de esas letras se perdieron.
    Leyendo tus palabras, siento esos cuadernos como un tesoro. Escondido en aquella antigua isla en aquel remoto lugar, con ese mapa que te llevará a ellos y a iluminar tu cara al reconocerte en ellos, siempre que quieras. Te escribo llena de nostalgia por aquellas palabras y maravillada por lo que nos has desenterrado aquí.

    Gracias por cambiarlos por este virtual que me permite leerte.

    Dice la canción: "Porque escribo igual que sangro. Porque sangro todo lo que escribo"
    Quizá por eso tienen tanto valor, a veces, las palabras. Por esa tinta mágica que nos las graba dentro.

    Como bien dices, "también esto pasará" ... y dejará su huella. En nosotros está hacia dónde y cómo escribiremos las siguientes.
    Aunque calle cuando paso, sigo viendo tus huellas en el camino, Fernando.

    Un abrazo fuerte!





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    1. Hola Marta!!
      Me gusta saber que pasas por aquí, aunque sea silenciosamente, pero si dejas huellas tan sabias y hermosas como suelen ser tus comentarios, entonces ya me espiporro.
      Comparto el sentimiento que confiesas: a veces solo siento que existen las cosas que me pasan cuando las escribo. Pienso que es porque le ponemos distancia, las miramos un poco de lejos y entonces: "las vemos", en toda su plenitud (para bien o para mal).
      Si, los cuadernos son un tesoro que vuelvo a revisar de vez en cuando, y me digo a mi mismo: "hay que ver lo que has cambiado", o también, "hay que ver que no has cambiado nada." Pero, sea cual sea el soliloquio, me ayudan a relativizar la exagerada transcendencia de las cosas con que solemos vivir algunas personas.
      Una de las grandes virtudes de este cuaderno virtual (y virtuoso) es que me permite mantener conversaciones como ésta.
      Gracias a ti, siempre.
      Abrazotes

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