viernes, 14 de junio de 2013

Cambiando el mundo..."tacita a tacita"

Al cabo de los años, a la vista de este mundo loco y torcido, cuando pareciera que vamos para atrás, perdiendo conquistas y derechos que creíamos seguros, es fácil preguntarse...¿de qué sirvió tanta lucha?
Para mucha gente, esta pregunta se convierte en coartada perfecta para no hacer nada, para argumentar que el compromiso social y la participación ciudadana son inútiles, cosa de gente ingenua.
Este es sin duda uno de los argumentos desmovilizadores más poderosos que he encontrado a lo largo de mi experiencia de trabajo con los colectivos y grupos sociales: "¿para qué participar y comprometerse?"
Suelo decir, cuando se habla de "cambiar el mundo", que lo difícil es intentar cambiarlo todo de golpe, aquí y ahora, de una sola vez, en un instante.
El secreto está en cambiar el mundo poco a poco, paso a paso, día a día, "tacita a tacita".
No cabe ninguna duda de que muchas personas a lo largo de la historia han cambiado el mundo, lo han hecho mejor, aunque siga habiendo todavía mucho por hacer, muchas injusticias, muchas desigualdades.
¿Cómo serían hoy las cosas si no hubieran peleado todas esas gentes? ¿Cómo serán en el futuro si no peleamos hoy?
Me vienen a la cabeza estas preguntas a la vista de una foto -la que ilustra este texto- que me llega por las redes sociales, en la que se ve a tres mujeres -María Telo, Goya Telo y Pilar Alonso- pegando un cartel en Cantalpino, Salamanca, aquél año terrible de 1936.
Me pregunto qué pensarían entonces aquellas mujeres, en una sociedad -la española- aún más machista entonces, reclamando la igualdad de las mujeres en un pueblo de Castilla. Y qué pensarían las primeras feministas que salieron a la calle cincuenta o sesenta años antes a reclamar el derecho al voto, entre el desprecio y la burla de la sociedad patriarcal, reprimidas violentamente y encarceladas.
Hace unos días, me encontraba con grupos de padres y madres de personas con discapacidad intelectual, preocupados por los recortes presupuestarios que temen supongan el abandono y el regreso a la exclusión de sus hijos e hijas. Yo les recordaba los grandes logros de estos años, el cambio en la percepción social, la dignificación de las personas discapacitadas, la multiplicación de proyectos y servicios que atienden sus necesidades especiales... Les recordaba también que ninguna de esas conquistas fue un regalo, sino el resultado de su lucha y de su empeño. Y les invitaba a recuperar el espíritu reinvindicativo y luchador en el que nacieron sus organizaciones solidarias.
También hace unos días se abría un debate en Twitter, a cuenta del premio del parlamento europeo a la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Una tuitera escribía a Ada Colau: "Enhorabuena! Pero el  premio es todo lo que estáis consiguiendo". Yo respondía a la provocación: "¿TODO? Yo creo que están consiguiendo mucho más que lo que somos capaces de ver. Ya me lo dirás dentro de un tiempo".
Y si, yo imaginaba -dentro de unos pocos años- cuando el derecho a la vivienda sea algo efectivo, cuando nadie discuta que no se puede expulsar a nadie de su casa...¿recordaremos entonces la lucha de los cientos, de los miles de personas que se opusieron a los desahucios? ¿Y quien recordará entonces a las cospedales, las aguirres y las cifuentes que hoy amenazan e insultan a Ada Colau y a la PAH?
Si, el mundo se cambia cada día y hemos de agradecer profundamente el esfuerzo generoso de quienes salieron a la calle hace años para conseguir los mejores logros del presente, para construir lo mejor y lo más digno del mundo que hoy vivimos.

6 comentarios:

  1. Felicidades amigos, como siempre genial, no te dejo ningún comentario esta ve, te dejo un enlace de una canción...https://www.youtube.com/watch?feature=player_embedded&v=jx0YUKT3HBg#!

    Un buen abrazo y la canción llevar el comentario

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    1. Gracias a ti, amigo. Y gracias por tus envíos, tus artículos, tus canciones... siempre interesantes. Eres un monstruo!!!
      Un besote grande.

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  2. Sería indigno olvidarnos de la gente que no sólo ha dado su esfuerzo, sino en algunos casos la vida para conquistar espacios y derechos que eran impensables hace relativamente pocos años. Nadie, efectivamente, le ha regalado a las mujeres el derecho al voto -por ejemplo-.
    Lo del "tacita a tacita" me parece fundamental: cambiar un mism@, ser solidari@ y just@ en tu entorno más cercano (ya le escuchamos decir hace años a Paulo Freire, que no era posible ser solidario con personas a quienes uno no conoce, si un@ no es solidari@ con l@s que tiene más cerca -con su pareja por ejemplo- y contaba cómo él participaba en pie de igualdad en las tareas de la casa. Si tod@s intentáramos cambiar nuestro "micromundo" sería una revolución que cambiaría en gran medida el "maximundo". Apuntémonos tod@s al "tacita a tacita".

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    1. Pues si, seguro que, para cambiar el mundo hemos de empezar por cada uno y cada una y por la propia casa. Estoy de acuerdo.
      Y te mando un beso

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  3. "Ama, creo que quiero romper mi hucha ... y coger algunas monedas para que se las des a tus alumnos y puedan traer a Fide"

    Rompimos la hucha y me dio 4 euros. Y los chavales juntaron el dinero. Y vino Fide.
    Y en nuestras vidas, en todas y cada una, hay un antes y un después del abrazo con Fide, de sus palabras, gestos, miradas ... Y el después es inmensamente mejor.

    No tengo palabras para expresar aquí la emoción que supone para mí que mis duendes vivan conmigo algunas de mis peleas. Que me miren cuando lucho o me esfuerzo o me canso o decepciono ... y cuando lo conseguimos. No puedo, menos aún, explicar la emoción con la que les miro, mientras tanto.

    Fide dice que ella lucha por los que vienen detrás. Yo lo hago por los que están a mi lado, no importa lo lejos que estén. Por los que miran. Por los que lucharon, en su momento. Porque algún otro puede elegir hacerlo, también.

    Y por mí misma, qué demonios!! Quiero un mundo mejor con personas mejores para estos duendes y de ninguna manera quiero pensar que, algún día, tenga que esquivarles la mirada porque no hice algo que estaba en mi mano hacer, en algún momento.

    Una tacita es suficiente para que algunos brindemos!

    Un abrazo grandote!

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    1. Muchas gracias, como siempre, Marta, por tu testimonio lleno de emoción y belleza.
      Realmente eres un persona afortunada, por muchas razones, pero también por poder vivir esas experiencias personales tan poderosas que compartes aquí.
      Tienes razón -una vez más- en lo que dices, luchamos por los otros, por los que vienen detrás, por quienes tenemos al lado... y por nosotras mismas!!!
      Claro!!!
      En una entrada anterior contaba como, tras el re-encuentro con un viejo amigo, sentíamos que muchos de los sueños que tuvimos no se cumplieron, pero somos hijos o nietos de aquellos sueños, somos como somos -en lo mejor que somos- gracias a que perseguimos aquellos sueños.
      También me gusta decírselo a la gente que lucha en las asociaciones solidarias: lucháis por las personas discapacitadas, o por las inmigrantes, o por las personas drogodependientes, o sin hogar... pero también por vosotras mismas... estas luchas nos hacen mejores personas.
      Y nunca ha habido ninguna persona que me desmintiera, todas reconocen que en su lucha, en su trabajo asociativo, obtuvieron mucho más -en emoción, crecimiento personal, satisfacción, relaciones personales, visión del mundo, sentimiento de utilidad, valores...- que lo que aportaron.
      Tal vez, si lográramos transmitir esas experiencias habría muchas más gentes dispuestas a aportar su tacita.
      Un fuerte abrazo

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