sábado, 12 de octubre de 2013

La mierda la Sole!

Esta semana pensaba escribir algo sobre las dificultades históricas que tenemos las personas "progresistas" para unir fuerzas y trabajar juntas, en lo que a la política toca, pero a ultima hora ha surgido un tema que me invita a volver a opinar sobre la estupidez supina de la clase política que nos gobierna, y que -tal y como lo he comentado alguna vez, y a pesar de la ola de mediocridad y estulticia general que nos inunda- no nos la mercemos (literalmente).
El asunto es que el Ayutamiento de Madrid -con su ínclita alcaldesa "relaxing cup" a la cabeza- ha decidido penalizar con multas de hasta 750 € a las personas que duermen en la calle.
Ya conocíamos, en el propio Ayuntamiento de Madrid y en otras corporaciones, iniciativas para castigar a quienes buscan comida en los contenedores de basura o mendigan por la calle afeando el paisaje urbano.
La alcaldesa de Cádiz, no hace mucho, justificaba la negativa a conceder licencias para vender en un rastrillo de fin de semana que aprovechan muchas personas en paro para sacarse cuatro euros, que "Cádiz no puede convertirse en un zoco".
La conclusión es que a nuestros dirigentes no les molesta la pobreza que afecta a muchas personas, sino que se vea.
Y prefieren criminalizar, reprimir, castigar... que resolver los problemas y atender las necesidades de las personas más golpeadas por la pobreza creciente.
Luego, para colmo de impudicia, no tienen pudor en calcarse peinetas y mantillas, colgarse crucifijos, darse golpes de pecho y presidir procesiones en nombre de los "valores cristianos" que dicen defender.
Mierda apestosa.
Pero, además... ¿a quien se le ha ocurrido la genial idea de combatir la pobreza poniendo multas a quienes no tienen para pagarse un techo y un plato de comida caliente? ¿Están gilipollas? ¿No tienen una sola neurona?
Lo que me indigna no es solo la insensibilidad de quienes, en teoría han de cuidar nuestros derechos y trabajar por mejorar la convivencia en nuestras ciudades. Me saca de quicio la estupidez, la ineptitud, la ignorancia pretenciosa que no se avergüenzan en exhibir.
Volviendo al inicio de esta nota, me dan mucho coraje unas izquierdas incapaces de abandonar sus insignificantes protagonismos de chiringuito para sumar esfuerzos, y me produce un enorme cabreo una
derecha -eso si, unida y disciplinada- "sin complejos" que no se corta en mostrar su rostro más cruel e insolidario.
Ya te digo: vaya mierda!


6 comentarios:

  1. La falta de ética [amoralidad] que exhiben sólo se puede responder a una imagen degradada de aquellos a los que eufemísticamente dicen gobernar y a los que realmente desprecian. Es urgente que devolvamos a estos payasos al circo del que han salido, no hacen ninguna gracia.

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    1. Si, no es solo una cuestión de desvergüenza sino también de amoralidad -luego pondran verdes a las chicas de Femen- de falta de ética. Y no les llegan a los payasos del circo ni a la altura del zapato. Son la peor basura.
      Otra cosa es como echarlos.
      Gracias por tu aporte, Manel, y un abrazo

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  2. Es hora ya de abandonar los silencios cómplices. Esto es, cómo en los hospitales, en las administraciones o en las colas de cualquier estamento para cualquier requisito que necesitemos, que nunca ponemos las quejas por escrito y la depositamos en la ventanilla correspondiente. Esto es, que nunca pedimos el libro de reclamaciones.
    Tendríamos que personarnos en el congreso, todos y todas cada una de las personas que formamos el estado, -menos ellos y ellas, claro, que están disfrutando de los beneplácitos y prebendas de reyes y señores feudales propios de otras épocas-, y pedir el libro de reclamaciones para reflejar la injusticia, la iniquidad y la inmoralidad con la que se está actuando desde las poltronas de dichos recintos. Véase, congreso nacional, comunidades y ayuntamientos.
    Supongo que el ahogamiento del sistema por 47 millones de reclamaciones, multiplicadas por cada una de las instituciones que nos mal gobiernan, surtirá el efecto de haber tirado de la cadena y se lleve la mierda.

    Gracias Fernando por traer este articulo a tu blog y sacarnos de nuestros silencios!

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    1. No se si el sistema de "reclamaciones masivas" que propones funcionaría, Juan Carlos. Creo que el primer problema sería conseguir "masa crítica" suficiente en una sociedad paradójicamente indiferente ante el robo de derechos.
      Seguimos refugiándonos en el conformismo, la comodidad, la delegación de responsabilidades, echando balones fuera...
      Probablemente ese es nuestro principal problema ¿no te parece?
      Gracias por tu aportación!
      Y un fuerte abrazo

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  3. Totalmente de acuerdo Fernando, a riesgo de generalizar, la masa critica es manifestante en zapatillas, bata y sofá. Por otra parte, me resulto tremendamente ilustrativo de dónde llega la inmoralidad -que vergüenza- el episodio conocido hace unos días sobre el equipo de baloncesto español, con discapacidad, que ganó medalla de oro y diez de los jugadores no tenían ninguna discapacidad. Para eso los españoles somos unos crac, para eso y para lo gratis, y para las colas de conciertos y partidos de fútbol, etc...
    No obstante, seguimos intentándolo, porque hay muchos y muchas en la construcción y el cambio.
    gracias!!

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  4. Ya no miro, Fernando. Tengo dosis diarias y constantes de incongruencia, ineptitud, estupidez, ignorancia, abuso, cinismo, mentira ... Ya no les miro. No quiero perder ni un instante de mis miradas en ellos. No merece. Ya no tiene mi piel capacidad de sorpresa ante sus desfachateces, así que no malgasto.
    Estoy muy centrada en recuperar lo pisoteado cuando cierro la puerta del aula y comparto con aquellos que sí merecen mi mirada atenta, crítica, cercana, intensa, ... Me cuesta que lleguen a creer en ello de una forma genuina, pero consigo que el pensamiento crítico tenga su espacio en ese lugar, empezando por todo aquello que les llegue de mí. Y de alrededores, por extensión. Me interesa la coherencia, qué le vamos a hacer! A ellos les miro a los ojos y mantenemos la mirada, siempre. Es algo que muchos otros, por allí, no pueden hacer. Esa es su tragedia, lo sepan ya o no.

    Mi pequeña hada se acaba de cortar. Es zurda y se afanaba con las tijeras de su hermano ... He soplado en la herida y hemos puesto una tirita mágica. Tan fácil ...
    Tengo, como tú, heridas que no cierran. Pero siempre hay alguien que sopla y alivia, como tú, con tu alegría revolucionaria, que fue de muchos, aquel día, cuando contaste.
    Sé que encontraremos la forma. Y que somos muchos los que vamos por ahí con estas tiritas, mientras vamos haciendo lo que podemos en nuestros pequeños mundos para llegar a ese momento.

    Las "batallas sin medalla", que decía Benedetti, se libran en muchos frentes que son visibles e importantes, por mucho que algunos se empeñen en invisibilizar ... o criminalizar.

    Mierda pa´ellos, Fernando. Y, para tí, un abrazo enorme :)

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