jueves, 11 de septiembre de 2014

El camino de la confluencia

"La tolerancia es la capacidad de entenderse entre los afines para hacer frente a los antagonistas"
Paulo Freire

El camino de la confluencia de los movimientos sociales, de las fuerzas de cambio no va a ser fácil.
Y no solo porque las fuerzas de orden -dicho en sentido amplio, aunque también literal- están muy interesadas en que esa confluencia no cuaje y utilizarán cualquier recurso para ello: el miedo, el insulto, la mentira, la manipulación, la violencia incluso...
Tampoco será fácil en lo que se refiere a las personas, las organizaciones, los colectivos llamados a confluir.
Están quienes temen que la confluencia difumine sus expectativas de futuro, les robe protagonismo. Aunque con esa resistencia asuman la contradicción de negarse a recorrer -precisamente- el camino que dicen proponer.
Otros la miran como un salvavidas, esperan que la confluencia les permita eludir la temida deriva hacia la insignificancia. Aunque pronto descubrirán que cualquier tentación de manipulación oculta les conducirá más deprisa a ese mismo resultado y al fracaso de la propia confluencia.
También los hay que creen que la confluencia llevará directa e inmediatamente a la revolución, que todo cambiará de golpe y radicalmente en cuanto se unan las fuerzas de cambio, como si esperaran -parafraseando a Alinsky- una revelación. Su impaciencia, su prisa revolucionaria puede convertirse en un obstáculo para que nada cambie.
Muchos creen que la confluencia solo es cuestión de voluntad, que basta con querer para poder. Pero el voluntarismo se puede convertir fácilmente en frustración, especialmente cuando no se tienen en cuenta los obstáculos y resistencias realmente existentes.
En fin, que las dificultades serán máximas, aunque -como ya ha apuntado alguien- la confluencia sea una tarea imprescindible, no hay otra posible.
Pero -como también se ha dicho- el objetivo no puede ser solo ganar, sino construir la musculatura social sin la cual eso no sería posible y que será doblemente necesaria -precisamente- cuando ganemos.
Y todo eso significa un cambio en la cultura organizativa, en la cultura social y política de las personas y los colectivos que conforman eso que llamamos los movimientos sociales y las izquierdas.
Un cambio profundo, radical, revolucionario, que -para llegar a las organizaciones- ha de empezar necesariamente en las personas que las forman.
Será un camino difícil, para nada un llano sino con subidas y bajadas, con trampas y obstáculos, con avances y retrocesos.
Y deberán darse algunas condiciones necesarias para lograr el éxito.
Una de ellas es el respeto mutuo. Y eso implica también escucha. Y requiere humildad para reconocer que  cada persona, cada colectivo no tenemos toda la razón sino solo una parte.
También la disposición al aprendizaje es tan necesaria como la disposición al desaprendizaje. Porque necesitamos apropiarnos de nuevos valores, conocimientos y habilidades (la escucha, el acuerdo,  la cooperación...),  pero también abandonar muchos hábitos, vicios, rutinas... propias de una vieja manera de entender la acción social y la política.
El camino de la confluencia es también el de una revolución ética en las personas y las organizaciones que hemos de construirla.
Y se precisa de paciencia revolucionaria, hecha de la tolerancia que Paulo Freire proponía y de la constancia que no cede al desánimo, que no se rinde ante las dificultades.

2 comentarios:

  1. Por lo visto, escribimos por telepatía. Estamos en sintonía en temas y en sensibilidades. Ese llamado a "ganar", como objetivo imprescindible, me genera un efecto agridulce. Temo que la obsesion por el resultado contamine el proceso. Yo soy de proceso, y quiero disfrutar del proceso. Claro, también quiero ganar, pero no sé si como está el patio, podemos aspirar a ganar a corto plazo. Quizas pretender eso nos deje sin nada, o consiguiendo algo vacio.

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    1. Me alegro mucho de esa coincidencia Amalio. Si, el proceso, claro que si. Un proceso que no será nada fácil. Pero los procesos populares requieren también metas, y la expectativa de "ganar", que se percibe como una oportunidad, parece actuar de motor para muchos que hasta ahora se resistían a la confluencia. Creo que el proceso es fundamental y hay que hacerlo bien para que, se gane o no, suponga un punto de inflexión en la capacidad y la voluntad de cooperar entre quienes buscan el cambio social. Ahí nos encontraremos, amigo Amalio. Un abrazo

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