viernes, 3 de octubre de 2014

Carta abierta a mis amigos y amigas "progresistas"

Queridas amigas y amigos:

En el pasado nos hemos encontrado muchas veces -en las redes, en los bares, en las manifestaciones callejeras...- quejándonos de la corrupción, de los recortes, de una democracia vacía y formal, de una burocracia ineficaz e ineficiente, de un sistema de reparto de la riqueza y el poder injusto, que beneficia a unas pocas personas y perjudica a la mayoría, quejándonos de la pasividad de una ciudadanía conformista...
Pero los tiempos están cambiando.
Como dice Ada Colau, en nuestros pueblos y ciudades se está produciendo una "revolución democrática".
En muchos lugares de toda España está ocurriendo un fenómeno parecido: personas muy diversas, unas militando en partidos otras no, unas participando en asociaciones y colectivo sociales otras no, hombres y mujeres, de todas las condiciones, de todas las edades, están descubriendo el poder de la unidad, tomando conciencia de que para cambiar esta realidad -en beneficio de la mayoría social- no hay otro camino que no sea trabajar juntas, sumar fuerzas. Y hacerlo con otros valores y maneras distintos a los del pasado: desde el respeto mutuo, la cooperación, el diálogo, la horizontalidad, la participación...
Esta revolución -como todas- no será fácil, exigirá constancia, paciencia, desaprendizajes y nuevos aprendizajes, tolerancia, esfuerzo, compromiso, entusiasmo, avances y retrocesos, no ceder al desánimo... pero es la oportunidad más clara, desde hace mucho tiempo, para cambiar las cosas y empezar a construir entre todas y todos un mundo nuevo, empezando por nuestra propia ciudad.
Así que, nos toca levantarnos del sofá, abandonar nuestra comodidad, nuestros pretextos, nuestras coartadas, y ponernos a trabajar, haciendo un esfuerzo, hombro con hombro, con todas las personas que quieren cambiar la realidad.
Hemos de trabajar en las redes sociales si, pero también en las calles, y en las reuniones y las asambleas.
No hay disculpas. Si en este momento no nos mojamos, asumiendo nuestros defectos, nuestros errores, nuestras contradicciones, pero mojándonos hasta empaparnos, nunca más podremos volver a quejarnos.
Tendremos lo que nos merecemos.
Recibid todo mi cariño.

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